Introspección perdida.

Acostado en el sillón con la cabeza perdida en pensamientos absurdos,
corría por mi cuerpo el fuego de la depresión, de la impotencia,
del encierro psicológico, trataba de huir, me sentía intensamente activo
dentro de la calma que me ofrecía el sillón, trataba de apagar el fuego 
en mi pecho, en mis pulmones, en mi garganta, me decía a mí mismo que 
era una ilusión, que era una creación de mi mente, menguaba el fuego, 
cesaba el dolor, despertaba del dominio de miles de años de estímulos, 
de una mente condicionada, al rato comenzaba a dormirme de nuevo, las 
emociones vencían, el fuego volvía, el dolor era más intenso, nuevamente 
sucumbía ante las ilusiones creadas por mi mente, era simplemente, otra 
introspección perdida.

 

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II

Gotas suenan en el techo
infranqueable soledad
estupor divino
solaz mañana nublada
que trae a mi mente
recuerdos perdidos
infinito ser despiadado
olvido moribundo
¿No te trae sosiego
mi virtud de perdido?
serán solo los ángeles
capaces de devolverme
a tus brazos amor eterno
a ti,
           Señor Oblivio.

I

De manera cromática
viajan las hojas
suben y bajan
con las caricias del viento
pasan entre las columnas
golpean los muros
no se detienen
como el eterno juego del tiempo
pasan por nuestra piel
por nuestros cabellos
sin siquiera preguntar
sin siquiera detenerse
es así este juego
que nunca termina
que nunca comienza
es la rueda del tiempo.